lunes, 8 de julio de 2013

El nuevo Club América

CARTAS OCEÁNICAS - POR JOSÉ RAMÓN FERNÁNDEZ GUTIÉRREZ DE QUEVEDO. 

Decidir para quien trabajar es uno de los grandes lujos que pueden darse algunos futbolistas, en tiempos donde el trabajo es un bien escaso más que un derecho, Christian Benítez decidió jugar en Qatar. Para muchos será una decisión materialista que deja a un lado aquello del instinto que debe tener un futbolista para mejorar en competencia, la liga qatarí no representa ningún estímulo deportivo, sin embargo, soluciona de un plumazo el futuro del jugador, no le faltará dinero el resto de su vida y además, deja una buena cantidad en la caja del club. Un servicio completo de Benítez para el América, que vendió a su delantero al equipo que más pagó. El negocio salió redondo, nada qué cuestionar. Al contrario, la operación del América en el caso Benítez, salvo alguna sorpresa con su traspaso, ha sido impecable. De esto se trata también el juego, comprar y vender cartas de jugadores por más indignante que algunos parezca, es lo que en realidad mantiene al futbol; mucho más que los derechos de televisión, el patrocinio o cualquier estrategia de marketing. América que toda su vida ha sido un buen comprador y un pésimo vendedor, cierra con este acuerdo una materia que tenía pendiente: ganar dinero. Subsidiado por Televisa como cualquier contenido de su pantalla, tuvo siempre como cliente de mostrador al Necaxa, única alternativa para intercambiar futbolistas y repartir costos. Los ingresos del Club América en los últimos años apenas han servido para cubrir ciertos gastos. Como equipo de futbol no es rentable, sin embargo, como pieza clave de un grupo de medios ha sido estratégico. Ahora con la venta de Benítez, Diego Reyes y los que sigan, las cuentas empezarán a cuadrar. En el viejo América están cambiando las cosas.