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lunes, 7 de marzo de 2011

Dilema y puntos amarillos

POR FRANCISCO JAVIER GONZÁLEZ.

El columnista tiene un dilema: ¿cómo escribir del América otra vez si sus últimas 3 colaboraciones han sido dedicadas a ese equipo?

CANCHA no es una publicación consagrada al club de los emplumados, pero atiende las necesidades informativas de sus lectores. Las redes sociales en casa tienen el triunfo americanista como uno de los temas favoritos y por lo tanto existe interés en seguir bordando sobre el tema.

Ante tales disyuntivas, voltear a ver a los Pumas resulta sumamente atractivo. Es el líder general, igualó su propia marca positiva en Torneos Cortos y habiendo librado ya con éxito la parte más dura de su calendario, no parece tener límite. Universidad, ciertamente, gana y lo hace bien. Aunque muchos de sus goles en los últimos 2 torneos los ha marcado después del minuto 80, el haber aprovechado así el tiempo hasta la última gota refleja su temperamento.

Contra Atlante no fue necesario resolver en la agonía. Fue mejor durante buena parte del tiempo y el estado de gracia en que se mantiene Martín Bravo respondiendo con humildad en la palabra y en los hechos a cualquier alusión recibida, ayudan a que los universitarios se mantengan sobrados en la posición de vanguardia del torneo. Los temas arbitrales de cada día favorecieron a los del Pedregal. Leandro jugó gratis un buen trecho.

Los 3 cero a cero ayudaron a bajar el promedio de espectáculo y goles. Aunque la suma del partido de la Comarca "chispas, otra vez el América- y la goliza despiadada de Monarcas en la cancha del Toluca volvieron a mandar hacia arriba los índices de la Fecha 9.

Las fallas del Querétaro desde el penal debieran ser una vergüenza que no desearíamos se conociera mas allá de nuestros confines, pero saber que en el Racing-Real Madrid falló uno cada equipo de manera miserable, tiene que producirnos cierto alivio.

Por cierto que la actuación de Giovani , casi la única como titular en partido de Liga que ha tenido el mexicano en poco menos de un año, le hará sentir lo que es jugar en un equipo como el Racing en lugar de estar haciéndolo con el Barcelona, del que se quiso despedir hace algunos años sin saber lo que el destino le iba a deparar.

En el Santander hay que fletarse y aunque ya produjo 2 penales "uno de ellos ayer- y marcó un gol, enfrentar rivales muchas veces desde atrás de medio campo con la obligación de llegar hasta el otro lado del campo, son la penitencia a los pecados que haya cometido.

La sonrisa de Reinoso en la banca "perdón, ¡otra vez!- son la imagen de la semana. El entrenador dando rienda suelta a sus emociones en un mundo en el que hay que disimular hasta la alegría está de portada. Es inevitable decirlo.

fjgonzalez@reforma.com

jueves, 3 de marzo de 2011

Dame una señal

POR FRANCISCO JAVIER GONZALEZ

Como las reconciliaciones cuando hay amor no cuestan trabajo, la afición americanista hoy da rienda suelta a sus sentimientos: sus Águilas volvieron a ganar en la Libertadores y no les falta mucho para amarrar el pase a la siguiente fase.
Un triunfo en casa frente a Argentinos sellaría lo que en Coapa es una costumbre: avanzar al menos a los Octavos de Final de la Copa. En sus 6 participaciones anteriores lo ha logrado y en esta séptima parece mantener la tendencia.

No obstante merecer el triunfo, el partido no fue fácil para las Águilas. La primera mitad fue de pocas llegadas pero en el segundo tiempo, con intervención de la banca americanista, el juego se aclaró y que llegara el gol sólo parecía cuestión de tiempo.
La afición americanista ahora quiere ir por todo. Pese a que la marcha de las propias competencias es la que realmente determina la "elección" de un equipo que tiene que dividirse entre Liga y Libertadores, los feligreses amarillos quieren ir por ambos torneos.

La idea popular señala que es imposible avanzar demasiado en los 2 certámenes, porque además de necesitarse para ello un amplio plantel, que los arbitrajes sean benignos "o por lo menos no malévolos cuando se visita- y un poco de suerte, hay fechas que coinciden con fases avanzadas de la Copa con las de la Liguilla por el título.
América, sin embargo, es el equipo que más alto llegó alguna vez en ambas competencias. En el 2002 consiguió el título de Liga y llegó a las Semifinales de la Libertadores frente al Sao Caetano, ante el que cayó en el Azteca poco después de terminado el Mundial de ese año.

Con el mayor número de partidos jugados por un equipo mexicano en el torneo sudamericano, el América promedia una buena cantidad de puntos cuando ha alternado sus actuaciones con la Liga: 24.8 puntos por 25.1 del Guadalajara, cuya productividad combinada es la mejor que registra hasta ahora el futbol mexicano.

Esto sin embargo, está apenas empezando.
La prueba americanista sigue con partidos apetitosos que le llaman a mantener el hambre y el nivel: Santos, Cruz Azul, Monterrey, Puebla y Chivas representan la próxima cúspide de la dificultad que Reinoso y sus huestes habrán de batir para enseñarnos su real estatura.

Eso da sabor, al igual que la próxima Semifinal de Concacaf entre Monterrey y Cruz Azul que recuerda una batalla espectacular por el título del Apertura 2009, en el que Rayados le arrebató a La Máquina el trofeo de las manos.
La feligresía quiere volver. Sólo necesita una señal y el América se la está mandando.
Ahora, hay que cumplir.

fjgonzalez@reforma.com

lunes, 28 de febrero de 2011

Colesterol americanista

POR FRANCISCO JAVIER GONZÁLEZ
fjgonzalez@reforma.com


El futbol mexicano es como los triglicéridos: es mejor no confiarse cuando nos dijo un examen que están en un nivel maravilloso porque en un descuido pueden variar dramáticamente.

El América de ayer fue similar a un análisis clínico: quien lo vea dirá que está espectacular, que sus jugadores ya lograron entender al nuevo entrenador y que es un equipo con hambre para pelear el balón como lo hizo y para marcar goles como los ofrecidos al respetable.

Resulta difícil determinar cuándo fue la última vez que la gente salió tan contenta del Azteca. Posiblemente el 3-2 sobre Santos el torneo pasado o el 2-0 a Cruz Azul del antepasado.

Quizá el 7-2 sobre el propio Toluca en el Apertura 2009 o el 1-0 sobre Chivas en ese mismo torneo en que Chucho Ramírez manejaba a las Águilas.

Cuesta trabajo tras hacer el recuento encontrar más de 2 partidos redondos del América ante los suyos. Ha ganado, sí. Mantuvo un largo invicto en casa que se ha roto a últimas fechas, cierto. Pero no ha logrado tener continuidad en sus grandes actuaciones. La irregularidad le ha impedido ser líder general desde hace 5 años.

La falta de Matías Vuoso por suspensión fue resuelta de una manera impredecible: poniendo en su lugar a Vicente Sánchez y añadiendo a Rosinei en la contención ayudándole a Diego Reyes, para que Nicolás Olivera ocupara con recorrido largo le banda zurda que Vicente dejó vacante.

Tras una primera mitad de nulificación, la locura del segundo tiempo enseñó lo que América tiene que ser siempre, según ruegan sus partidarios: agresivo, luchador, ofensivo y certero.

Los Diablos, rotos gravemente en algunos momentos, corrieron el riesgo de ser goleados pero alcanzaron a hacer más discreta la diferencia con el gol de último minuto de Novaretti. Curioso resultó que sus tantos fueran marcados por sus defensas, y que entre Ayoví, Calderón y Esquivel hayan producido tan poco. La visita a Santos, el Clásico contra Cruz Azul en el Azteca y la nueva salida a Monterrey con los duelos de Libertadores que tiene esparcidos en un duro calendario, llaman al América a dar una respuesta concreta a las peticiones de su feligresía.

Es hora de demostrar si lo de ayer fue una actuación aislada con las circunstancias que de pronto permiten un resultado, o una mejoría palpable.

Pese a la mala racha escarlata que perdió ahora su orden defensivo, América no le ganó a un cualquiera. Toluca es rival duro con incógnitas en la cabeza. Pero esto es como los análisis médicos: nunca, al recibirlos, hay que confiarse demasiado. Con una comilona mal digerida, los números se vuelven a poner serios.