Mostrando entradas con la etiqueta Columnistas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Columnistas. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de agosto de 2014

Simeone, Mohamed y Jiménez

Cartas oceánicas. Por José Ramón Fernández Gutiérrez de Quevedo. Publicado en La Afición. 


El lugar que Simeone le negó a Javier Hernández se lo ofrece a Raúl Jiménez. Mexicano por mexicano. La amistad de Simeone con Mohamed ha sido clave. Sin una recomendación del técnico de América, el Atlético no habría fijado su atención en este jugador al que el Porto hizo una gran campaña de comunicación en los despachos deportivos europeos. Todo lo que busca el Porto alerta al mercado y con esa oferta el América movió muy bien sus fichas. Logró llevar a una cifra superior al Atlético sobre el resto de postores. Valencia se había metido en la puja las últimas horas, una clásica medida de presión entre promotores. Jiménez entonces será entrenado por un técnico que no es Miguel Herrera ni Antonio Mohamed. El campeón de España y subcampeón de Europa está en primera línea de fuego. Jugará para el Atlético de Simeone, uno de los cuadros más sólidos del mundo que suele utilizar delanteros muy batalladores, solitarios, acostumbrados a pelear hasta con los codos dentro de un esquema que exige una lucha sin cuartel en cada balón. Jiménez deberá evolucionar defensivamente, tendrá que recorrer muchos metros para ganarse la confianza del entrenador y una tribuna que disfruta viendo a sus arietes morir en la raya. Simeone busca un segundo punta que rote con Mandzukic en momentos clave de la temporada y que alterne con Griezmann, el hombre que acompaña y cae a banda. La fortaleza de Jiménez ayuda, tiene cuerpo y cubre bien la pelota. La venta definitiva de América al Atlético, cuando se confirme, será un acierto indiscutible, no por el precio, sino por la oportunidad de colocar un jugador en uno de los equipos de moda en el panorama internacional, que a pesar de las bajas, se ha reforzado llamando la atención.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Lo que dijeron...

Si fue un bombazo la llegada de Oribe Peralta al club, en la prensa se publicaron comentarios y rumores al respecto de la transferencia del "Cepillo". Algunos no escatimaron en asegurar que es la transferencia más cara en la historia del fútbol mexicano.



En ESPN Rafa Ramos publicó "Chivas quería Cepillo, pagando una peineta" y el periodista de Los Ángeles dedicó algunas líneas interesantes:  "El Nido pagó lo que valen los tesoros del Cepillo Peralta. Pagó 11 millones de dólares. Porque el gol, como objetivo total del juego, es lo más caro del futbol, y el que lo tiene, lo cotiza en la medida de sus ambiciones.  ¿Qué se lleva América? Una solución doble: el goleador que le hizo falta en el Apertura 2013 y en el Clausura 2014, además de que ya puede atender las ofertas sobre Raúl Jiménez, o retenerlo como socio perfecto del mismo Peralta, toda vez que ni Luis Gabriel Rey ni Andrés Ríos llenaron las exigencias del equipo.  A Oribe Peralta lo alcanzó tarde la madurez. Pero lo atropelló de manera imponente, ungiéndolo de repente de todos los atributos del delantero moderno. Está por cumplir 31 años. y se da un contrasentido: está capacitado para jugar en Europa, pero a esa edad, ya no está capacitado para jugar en Europa, porque ya no encontrará las mejores plazas, los mejores sueldos, los mejores torneos, ni la paciencia para que se sumerja en el hábitat de las poderosas exigencias europeas. Un jugador que puede vivir, sobrevivir, convivir y asesinar en el área. O que puede salir de ella, cómodamente y colaborar a inventar, con la distracción del adversario, a alguno de sus compañeros como el repentino goleador.
La bendición de Oribe es que se adapta a todo. Que se adapta a todos.
Esa es su sabiduría mayor: puede forzar al compañero a que juegue como ambos lo necesitan. Y esa generosidad, esa esplendidez, ese altruismo, termina prodigándose, y en lugar de tener América a un mejor atacante, tendrá a dos mejores atacantes. Y si Raúl Jiménez se va, Peralta hasta puede incluso sacudir a cualquiera de los dos holgazanes que decepcionaron en el América: Rey o Ríos. Cuando Oribe Peralta aniquila a la defensa de Brasil en la Final de los Juegos Olímpicos en Londres, hablábamos del honor que le rinde el Hermoso a su propio nombre, al significado de su propio nombre. "Oribe: el orfebre, el artista que trabaja con el oro.
Y Oribe merecía, en los últimos años de explosividad en su carrera, que el América pagara oro por él y le pagara con oro a él. Y por eso El Nido se queda con él. ¿Chivas? Quiso comprar un Cepillo a precio de peineta. O mejor: quiso comprar a un orfebre del oro, con monedas de cobre."



David Medrano en el Diario Récord aseguró que las cantidades de la operación, dejaron atrás las que el equipo pagó en su momento por Christian Benítez (Q.E.P.D) y deja en claro que Santos no está encarando problemas económicos: "La transferencia más cara dentro del futbol mexicano había sido la de Christian Benítez de Santos a América, en 10 millones de dólares, pero esa ya fue desplazada por la de Oribe Peralta que se convierte en la más cara en la historia del futbol mexicano entre clubes de este país.
Se sabe que las Águilas pagaron arriba de 11 mdd para contratar al Cepillo. La oferta para Santos era buena, lo mismo que para Oribe que ingresará a la élite de los mejor pagados en el futbol mexicano.
En total con todo y los años de contrato, la transferencia de Oribe ronda los 16 mdd. Grupo Orlegui, propietario de Santos, no tiene ningún problema de liquidez. La transferencia se hace porque favorece a todos y porque Santos ha repetido este modelo con Vuoso, Benítez y Ludueña y ha funcionado."




En Gupo Milenio, Rafael Ocampo lanza una columna ácida contra las Chivas que piensa igual que la mayoría del americanismo en estos momentos. Le quitas a Oribe y le das otro empujón al descenso MX: El América le quita refuerzos ansiados a las Chivas y además le manda directivos con propuestas que, en su momento, desecharon. Esa es la historia de la llegada del buen Rafa Puente Jr… Y hay elementos para documentarlo.


El Universal a través de Héctor Morales mostraron cifras sobre un contrato jugoso para Peralta que lo ponen como "El mejor pagado de la historia".
"El sueldo anual que percibirá El Hermoso Peralta" como delantero del América, será de 2.5 millones de dólares, revelaron a El Universal fuentes cercanas a las negociaciones." La nota continúa explicando que supera así lo que en algún momento ganaron Oswaldo Sánchez (2MDD) y Cuauhtémoc Blanco (2.2MDD) además de que Peralta tendrá el apoyo de Televisa en sus campañas publicitarias en México y Estados Unidos; sin duda un contrato atractivo por cualquier lado e incluye una claúsula donde Santos tendrá preferencia en jugadores americanista de cara al próximo Draft.



 
Reforma fue a la privacidad de Oribe, Yon De Luisa, Alejandro Irarragorri, Ricardo Peláez y el propio Miguel Herrera. Sin duda San Cadilla es una superdotado de esta clase de información y si todo esto es como el dicho.... del río que suena...

SAN CADILLA NORTE: "EL SALARIO DE ORIBE".
Todos ya sabemos cuál es la bomba para el Apertura 2014: Oribe Peralta al América.
Todos ya leímos o escuchamos lo que se estima en cuánto fue vendido: se dice (aclaro, se dice) que alrededor de 10 millones de dólares.
Pero lo que nadie sabe, y aquí se los voy a informar, es cuánto le ofrecía Santos para quedarse y cuánto ganará en el América.
Ayer, en la conferencia de prensa, Oribe declaró: "Es un contrato largo lo que cambió mi punto de vista y me hizo decidirme por esto".
Bueno, pues hablé con mi Juditas Lagunero directivo y me dio las cifras exactas.
Me dijo que el Santos le llegó a ofrecer hasta un millón de dólares libres por los siguientes tres años (hasta el 2017), pero que el América, con sus 1.8 millones de dólares anuales, y con sus 4 años de contrato, obviamente inclinó la balanza a su favor.
Así es: les informo que Peralta tendrá un sueldo, de julio del 2014 a mayo del 2018, de 1.8 millones de dólares cada 12 meses.
No es un "yo creo que ganará 1.8", sino es un "señores, ganará 1.8".
PD: Y yo con mis 5 mil 200 pesitos mensuales (carita triste de WhatsApp).

SAN CADILLA REFORMA: "EL MEDIADOR MISTERIOSO"
Pues ahora que ya se hizo público lo de Oribe Peralta al América, aún me quedan algunos cabos sueltos que se dieron el lunes y que intentaré amarrar.
Alguien me platicó que el lunes aproximadamente a las 13:30 horas, poco más, poco menos, arribó a la FMF el técnico del Tri, Miguel Herrera, pero justo cuando la mayoría de los directivos del organismo habían salido a hacer otros menesteres y a comer, llegó "casualmente" el directivo de futbol de Televisa, Yon de Luisa, cuando la cita para la Junta de Dueños era hasta las 5 de la tarde. Pero este encuentro "accidental" no fue lo único llamativo antes de la Asamblea, pues minutos después, el "Piojo" se lanzó a comer a un restaurante de mariscos muy cercano a la Fede, ahí en la calle de Durango y resulta que en su misma mesa estuvieron Ricardo Peláez, el ex directivo de las Águilas y ahora en el Tricolor, y ni más ni menos que el presidente y accionista de Santos Laguna, Alejandro Irarragorri.
Horas más tarde, se regó como pólvora la información del traspaso de Peralta de Santos al América y se me vienen tantas preguntas a la cabeza:
1. ¿Habrá tenido que ver algo Herrera en todo esto al hablar casualmente con los presidentes de los 2 equipos por separado horas antes de que se concretara el fichaje?
2. ¿Será que el 'Piojo' convenció a Irarragorri de soltar lo de la venta con el argumento de que quiere tener a su equipo concentrado en el Mundial y no arreglando contratos?
3. ¿Habrá sido un "facilitador" para el acuerdo?
4. O como siempre dicen los directivos y técnicos para evitar hablar de cualquier tema "¿Se trató sólo de una reunión de amigos?".
El punto es que en un día vital para cerrar la negociación y justo cuando de ambas partes se decía que sólo faltaban algunas pláticas, estas se dieron justo con el entrenador nacional... hmmm...

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Neza es papá del América

PUBLICADO EN LAAFICION.COM 
POR JOSÉ RAMÓN FERNÁNDEZ GUTIÉRREZ DE QUEVEDO.

Antonio Mohamed llega 20 años tarde al América, el Turco cumplía con todos los requisitos para ser leyenda en Coapa, pero cayó en Neza, otro barrio bravo donde su futbol suavizó el áspero paisaje urbano y extirpó al americanismo. El rollizo talento de Mohamed, junto al de Reinoso, Marín, Cornero, Cabinho, Muñante, Osvaldo Castro, Zelada, Aguinaga, Santos, Cardozo y Miguel Calero, es de lo mejor que ha venido al futbol mexicano. Todos ellos enormes futbolistas y personas, gente que ayuda a hacer Patria, la mayoría echó raíces en nuestro país y crió familia, eso es cariño del bueno. El mexicano es un futbol noble con el “extranjero”, lo arropa. Pero si México sigue confiando en jugadores sudamericanos se debe a esa lista de figurones en la que Mohamed destaca junto a Carlos Reinoso, los únicos que han triunfado como jugadores y entrenadores. Coincidieron por cierto en aquel descarado Toros Neza de los noventa, donde alguna vez se retaron a golpes, cuestión de genio. Entonces lo mejor de América eran Leo Beenhakker y sus africanos, cesado por aquel oscuro Rubolotta. El América se fue a pique mientras Mohamed se volvía ídolo, dueño de una imaginación inquieta y un carisma fabuloso. Intentaron firmarlo, justo cuando aparecía Cuauhtémoc Blanco. Pero elTurco al igual que Cardozo, contemporáneo, se negaron a escuchar las despampanantes ofertas que llegaban de Chapultepec. Eran dos trovadores, de los que ya no tocan. Finalmente jugará para América, la elección es ideal, perfecta. Mohamed garantiza continuidad social más que futbolera, porque al igual que Herrera, descubrió su vocación de entrenador en un equipo atrevido, idealista y con un futbol municipal como el de Toros Neza que hoy sigue educando al América.

josefgq@gmail.com



viernes, 13 de diciembre de 2013

Herrera tiene dos problemas...



JOSÉ RAMÓN FERNÁNDEZ GUTIÉRREZ DE QUEVEDO13/12/13 1:19 AM


Quince minutos, los primeros y los últimos dieron el triunfo a un apasionado León. En esas épocas del juego se deciden los campeonatos, una Final debe abrirse y cerrarse con fuego, así lo entendieron sus futbolistas que sin dar un partido brillante marcaron los goles en el momento exacto, al 11’ Peña y al 76’ Boselli. El resto de la noche fue de América, que mantuvo la planta de campeón después del 1-0 y hasta antes del 2-0. Atolondrados por la muchedumbre de jugadores que Herrera les colocó en medio campo, Montes y Peña apenas se vieron durante el juego, sin pausa ni paciencia en esa zona, León perdió el contacto con Britos y Boselli y el partido se entregó al cuerpo a cuerpo. Era la lucha que América buscaba, controlo buena parte de la Final, pero le falto espíritu para sellar el resultado. A Herrera no parecía molestarle volver al Azteca con un solo gol en contra, incluso parecía satisfecho. Pecó de sinvergüenza, porque jugando mejor frente a un rival errático, su dominio no marcó ninguna diferencia, le faltó garra, la que sobró a León para darle la vuelta a un partido que le empezaba a quedar grande. El título, suena bien decirlo, no está decidido porque el Azteca es un estadio muy duro en finales. Mucho debe mejorar León para salir campeón, aunque el resultado le acompañe, tendrá que salir a ganar el juego. En estos dos equipos se encuentra la base de la selección nacional, lo que no se encuentra en ellos, ni en ningún otro lado, son futbolistas mexicanos capaces de manejar los partidos con la pelota. Mucha intensidad, mucha velocidad, pero poco futbol del que hace falta para templar los juegos. Herrera tiene dos problemas, ganar el domingo y encontrar esos hombres del medio campo antes del Mundial.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Entre la burla al TRI y la hazaña del América

El técnico de México Miguel Herrera, volverá el fin de semana a su club para dirigirlo en la liguilla. ¿Burla o hazaña? México está convencido que la selección nacional vuelve rentable su futbol. La derrama económica que genera entre amistosos, torneos oficiales y eliminatorias alcanza para creer que sin ella los clubes no son nada. El campeonato de liga termina junto a la peor crisis de selección en años. Suponemos que el ánimo por ver futbol en la liguilla caerá y los partidos se parecerán mucho a ese juego espeso de eliminatorias que sufrimos las últimas semanas. Porque en México hay una relación insalubre entre clubes y selección. Esa figura totémica: el TRI, desgasta la devoción que una Liga necesita para funcionar. Siempre será más atractivo un partido entre dos equipos que pelean el campeonato, que entre las selecciones de México y Nueva Zelanda. El repechaje, esa crueldad de FIFA para quedar bien con todos, es una mala interpretación de la universalización del fútbol. Hoy, lo único que tiene claro México es que puede ganarle al campeón de Oceanía. Una travesía inútil mientras la liga se hunde en el abandono. El ejemplo del último título que enfrentó al Club América vs Cruz Azul, la final más emotiva en años, servirá durante mucho tiempo para entender que los intereses y sentimientos del futbol deben distinguir entre cariño por la selección y pasión por los clubes. No es el mismo juego, ni el mismo negocio. Un futbol que pretende crecer no puede vivir de las ilusiones y el mercado de un torneo que se juega cada cuatro años. Aun siendo campeonas mundiales las selecciones italiana, española, inglesa y alemana no son más o menos importantes que Milán, Juve, Barça, Madrid, United o Bayern. Preguntar a Blatter por la indemnización que Alemania debe pagar al Madrid al lesionarse Khedira en fecha FIFA. La verdadera riqueza del futbol se encuentra en los clubes, ahí es donde nace la afición al futbol. Las selecciones tienen que construir su camino aparte, desmarcándose por completo de las ligas nacionales a partir de Federaciones independientes. Pero México insiste en el patriótico modelo del “equipo de todos”, junto al “sí se puede” y el “nos vamos al Mundial” las frases más elocuentes de la cultura futbolera mexicana y su monopólico modelo de negocio. Apasionarse más por un equipo que por México no es ninguna traición, al contrario, es auténtica afición. Lo mejor que puede pasarle al futbol mexicano una vez superado el “jet lag” de un insólito vuelo a Nueva Zelanda, es que el Club América, dirigido por el último redentor, el “Piojo” Herrera, pierda el campeonato.

lunes, 30 de septiembre de 2013

¿Y ahora América? Pues sólo el Bicampeonato

POR RAFA RAMOS PARA ESPNDEPORTES.COM 

LOS ÁNGELES -- ¿Y ahora qué América? ¿Hay más metas intermedias? Porque, con este paso, el desafío y el compromiso se reducen a solo uno, mayúsculo, ineludible: el campeonato.

1.- Virtualmente clasificado con la cuota mínima de 25 puntos.
2.- El más bajo índice de goles permitidos: .8 por juego.
3.- El mejor promedio ofensivo: 2.2 goles por juego.
4.- La mejor efectividad: 75.75 por ciento.

El problema de este paso de la Aplanadora Amarilla, un apellido exuberante, coloquial, presuntuoso, pero tolerable por los resultados mismos, que juega a favor, de manera zalamera para la vanidad americanista, juega también, dolosamente en contra del América.

Es claro, con este paso perfecto, sólo queda un escenario permitido para el equipo: el Bicampeonato, que se ha convertido casi en tabú en los torneos cortos mexicanos y que sólo los Pumas de Hugo Sánchez han logrado conseguir. Porque hablar de otros retos sería sólo una manera jactanciosa de avivar las antorchas de la marcha americanista.



¿Récord de puntos en el torneo? ¿Registro de la mejor ofensiva y la mejor defensiva? ¿Clasificar de manera matemática y formal sin precedentes? ¿Registro histórico de asistencia en el Estadio Azteca? ¿Ganar todos su Clásicos? ¿Mantenerse invicto en el Estadio Azteca? ¿Ganar paralelamente la Concachampions? ¿Matar de una bilis a los antiamericanistas de oficio, de conveniencia, de temporada o de convicción? Esos son trofeos pequeños, adornos obsoletos, oropel innecesario, ante la conquista suprema que le apresura hoy, ya no como meta sino como deber, como requisito, como obligación: ese Bicampeonato.


Mientras tanto, puede llenar de éxtasis y de orgullo las panzas durante años vacías de los fieles americanistas, que resistieron tormentas, último lugar en la tabla, befas, escarnios y otros atropellos de los otros 17 sectores de aficionados que se solazaban con la que entonces parecía una sequía eterna de las Águilas. Encima, para perverso regocijo americanista, Chivas y Pumas son una calamidad, mientras Cruz Azul es inconsistente, lo cual permite a sus seguidores, en ese vecindario de los conflictos naturales de las rivalidades históricas, agregarle el impudor de sus gozos sobre esos tres equipos.



¿Puede de verdad el América ser Bicampeón? No hay duda. Miguel Herrera arriesga cambios, inventa posiciones, hace cambios de ubicación de jugadores en pleno partido, y encuentra, de una semana a otra, de un torneo a otro, de una plaza a otra, la misma respuesta del grupo, que, lo sobresaliente, es sin duda la persistencia de 90 minutos.

América tuvo, en su campeonato y en tres buenos torneos de efectividad, un solo jugador de nivel sobresaliente, Chucho Benítez, pero en este momento carece de un futbolista de esas condiciones. Y eso lo ha fortalecido. Ni Narciso Mina ni el "Riflecito" Andrade, a final de cuentas lograron apoderarse del puesto, mientras que los que iban a ser solución, en algún momento, deben aguardar minutos con desesperación como Oswaldito Martínez y Hobbit Bermúdez. Lo serio de todo esto es que cuando los supuestos titulares, hoy relegados por la prestancia de otros, reciben la oportunidad no desentonan.



Esto sólo consagra una situación: América fundamenta como equipo, como asociación real de talentos y esfuerzos, su fútbol en la cancha. Pero, insisto, esto sólo hace un escenario más peligroso para el América: el Bicampeonato ha dejado de ser un proyecto, una intención, para ser estrictamente una obligación, que, quede claro, mientras mejor alhajado quede, con las metas intermedias mencionadas antes, mucho mejor y más irrepetible será.

martes, 24 de septiembre de 2013

América... aplanadora inmune a la Campeonitis

POR RAFA RAMOS PARA ESPNDEPORTES.COM 


LOS ÁNGELES -- Dos soberbios goles. Un dominio innegable. Derroche de compromiso y espíritu de sus jugadores. América sigue dominando la Liga MuyEquis, aun con dos partidos pendientes.

Pasó por encima de Jaguares en todos los terrenos, y el 3-1 es un certificado insuficiente para premiar esa superioridad. Las anotaciones de Sambueza y de Layún le ponen además vistosidad al desenlace ante un adversario como Chiapas, que llegaba reclamando respeto, que llegaba exigiendo atención, y que además desarrollaba una atmósfera de morbo por los careos verbales entre los técnicos.




¿El diluvio sobre el Estadio Azteca afectó? Sin duda. Pero no debemos olvidar que quienes están más expuestos a ese tipo de inclemencias son los propios jugadores chiapanecos. Al final, las calamidades de la lluvia se sintieron en ambos equipos, sólo que fue evidente que América descifró mejor las urgencias en el manejo de la pelota que les marcaba la cancha.



Y es necesario enfatizar que Jaguares es un equipo con oficio, con jugadores de largo recorrido en el fútbol mexicano, con nociones claras de las exigencias de enfrentar al América, y de las mismas adversidades de la lluvia, para no caer en el deterioro del mérito de las Águilas. El primer reconocimiento para Miguel Herrera debe ser la inoculación saludable de sus jugadores ante esa epidemia reincidente de la Campeonitis.



El equipo mantiene el hambre intacta. Asumió y asimiló de manera inmediata las perspectivas del recambio de escenarios. Es simple en el papel, pero complicadísimo en la práctica, al grado que sólo Hugo Sánchez con Pumas ha conseguido un bicampeonato en la historia de los torneos cortos. America entendió que siendo campeón todo había cambiado, pero entendió que nada había cambiado.

Es decir, todo había cambiado al romper ese ayuno insoportable para el americanismo de ser campeón, pero también entendió que no había cambiado nada en su línea de responsabilidades y de obligaciones.

Ojo: esto no significa que las Águilas aseguren con este paso el bicampeonato.

Aún falta la aduana más compleja y entrampada de la competencia, como lo es la Liguilla misma, y para meterse a ella, de acuerdo a la frialdad de los números y los antecedentes, sólo necesita de una victoria más para asegurarse un sitio entre los ocho invitados, pues históricamente con 25 puntos, se amarra el boleto a la Fiesta Grande.

Y con ello, llegan otras calamidades y maldiciones, como eventualmente la del superlíder e incluso la incomodidad para los entrenadores de ver como los jugadores se aburguesan cuando se saben clasificados con tanta anticipación. Sin embargo, hasta el momento, Miguel Herrera ha establecido que sabe manejar las herencias malditas o perniciosas de los campeones. Veremos si es así en lo subsiguiente.

Por lo pronto, ese mote de Aplanadora Amarilla, que ya incomoda a muchos y causa estragos estomacales a otros, parece encajar perfectamente al América, a la espera de la sacudida que pretendan darle en su momento, equipos que juegan muy bien como León y Morelia, y que el mismo Santos ratifique que su victoria fue una épica incuestionable y no un accidente.

El insultante paso americanista

POR DAVID FAITELSON PARA ESPNDEPORTES.COM 



LOS ANGELES, CA.- La Liga tiene dos mensajes, igualmente contundentes y poderosamente contradictorios.

El primero nos lo envían América y León desde la cima, con un futbol, aparentemente sano, que combina efectividad y recursos. El otro mensaje llega desde el inframundo del futbol y emana desde las cenizas de dos equipos grandes en desgracia como Pumas y Chivas. ¿Cuál es el mensaje definitivo?

Para validar la temporada de excesos que propone el América, líder general, incluso con dos partidos pendientes en el calendario, habrá que entender la mucha o poca competencia que enfrenta. La campaña del América es tan real como lo debe ser la competencia que afronte.

Los números juegan su propio papel y para ellos, el América se está burlando de la Liga. Lo hace con desparpajo, con excesos y hasta con cierta esencia de desfachatez. Juega con sus rivales en el Azteca, los consciente durante algunos minutos y luego, los mata sin piedad alguna. Cuando las cosas se ponen difíciles en alguna circunstancia, acude a su vasto medio campo y hace lo que tiene que hacer para salirse con la suya.

No hay nadie que le ponga frente... Al León lo tuvo en un puño y le permitió un empate en la Fecha 3... Al Morelia, el otro escolta, lo apabulló en un primer tiempo de pesadilla y el Santos aprovechó un partido cerrado para hacerle una pequeña travesura que es la única derrota de la Liga y una de las dos que tiene en toda la temporada futbolística.

Aquellos que suponían que el América empezaba a vivir en tiempo de flaqueza tras el final de la era de Chucho Benitez (QEPD), estaban completamente equivocados. Miguel Herrera se adelantó y encontró los métodos necesarios para que a partir de un trabajo inteligente en medio campo el equipo mantuviera su amplia efectividad. Puede que este América no sea del todo espectacular y llamativo para la tribuna, pero gana, gana, no para de ganar y eso tiene satisfechos a sus aficionados.

La única forma de detener al América es no creyendo en lo que está haciendo. Y el mejor termómetro para medir la mediocridad de la Liga es la desgracia que ocupa a dos equipos de los llamados grandes que hoy respiran en los últimos sitios de la tabla. De Pumas y de Chivas solo quedan cenizas. Dos equipos clásicos abastecedores de selecciones nacionales que en las buenas o en las malas jugaban siempre inmersos en el espíritu y la ambición de sus camisetas. Ni Chivas ni Pumas están para competir a la Liga o al América.

Para validar el impetuoso, aplastante e insultante paso americanista hay que validar al torneo y yo, la verdad tengo mis dudas... La Liga MX se ha convertido en un escaparate donde semana a semana el América impone condiciones sin que nadie le ponga frente. Un escenario medio aburrido y completamente mediocre.

@Faitelson_ESPN

martes, 10 de septiembre de 2013

El América

El Minuto 90 // Willie González



Para voltear a ver al América desde donde nos encontramos hay que levantar la vista.

Hay que elevarla para localizar al campeón y superlíder del actual torneo. ¡Qué bien juega!… ¡Qué bonito juega!

En las épocas en las que aparentemente el copar espacios y destruir antes de construir, salvo contadas excepciones en el mundo, es lo que te pone más cerca de un buen resultado, apareció en el futbol mexicano el América del Piojo Herrera para mostrar que también se puede alcanzar el objetivo sin traicionar la esencia del balompié.

Todo lo bueno que les pudiera enumerar acerca de lo bien que están jugando los del Piojo se puede resumir en su efectividad: 90.48 por ciento. Me quedé helado. Siete juegos ganados en ocho intentos y un empate son su foja, lo que los tiene como líderes generales del torneo, y eso que aún tienen pendiente el partido contra Tigres.

Antes de ese memorable campeonato, Herrera avisó con un par de semifinales que estaba muy cerca. Ya tocaba la puerta.

Hoy el buen futbol de las Águilas está por encima de la ausencia de su tricampeón de goleo, la partida de Diego Reyes o de sus múltiples convocatorias de sus jugadores.

Hoy hablamos de Luis Gabriel Rey —una excelente contratación, por cierto— y del Quick Mendoza, un par de jugadores sobre los que Herrera tuvo el buen ojo para llevárselos sin levantar mucho polvo en el Draft y ahora los está aprovechando al máximo.

Qué tan bien andará el América que ahora Miguel Layún puede ir a la selección nacional y no solo no tener la culpa de nada, sino también brillar como lo hizo en la Copa Oro.

Desde acá en Monterrey no nos queda más que voltear hacia arriba para localizarlos, luego de que nosotros nos habíamos acostumbrado a ocupar ese lugar.








twitter@WillieMty

miércoles, 17 de julio de 2013

Benhakker y su mensaje desde la Copa Oro 2013

La nostalgia es inevitable cuando el nombre de Leo Benhakker se asoma en las pantallas y los impresos, siempre el holandés dejó en la memoria un equipo que pintaba de época y terminó en un suspiro. Ahora en la trinchera de Trinidad y Tobago en el torneo de la CONCACAF, fue entrevistado por Rafa Ramos y la cosa derivó en palabras tajantes sobre la frustración por la forma en que salió de Coapa. Y además se dio el lujo de hablar del fútbol moderno.


- Ya le pasó a Usted algo parecido en México. Hizo una temporada brillante con las Águilas del América, y después... "Ya, esta es todavía una de mis frustraciones en mi carrera. ¡Ha sido una estupidez! Simplemente por el hecho de aquel directivo del América (Emilio Diez Barroso), que tenía un pequeño conflicto con Joaquín del Olmo. Me ha prohibido salir con Joaquín del Olmo (en la alineación) para el siguiente partido. Le he dicho que no. Le he dicho que en ese sentido mando yo. Joaquín jugó ese siguiente partido, y al día siguiente, yo, a la calle. ¡Estúpido! Porque el equipo (América) tenía todo como para ganar el campeonato, para estar con muchos éxitos en la Copa Libertadores y todo. Eso, entonces yo todavía no lo entiendo, pero son cosas que pasan en el futbol. Venga", respondió Beenhakker, ya apurado por el jefe de prensa de Trinidad y Tobago.

Subraya Leo Beenhakker que con el desarrollo del futbol europeo ha evolucionado en su forma de juego y ejemplifica: "Nosotros trabajamos muy bien con el futbol base. El futbol alemán ha cambiado totalmente en los últimos cinco años. Tiene una filosofía totalmente distinta y está jugando a un nivel muy alto, como el Barcelona, como este año ha jugado Bayern de Múnich, como este año ha jugado el Borussia Dortmund, es fenomenal. En Alemania, en Inglaterra, en Holanda, en España sobre todo, se trabaja de manera fenomenal con el futbol base, por eso nuestros países tienen tanto éxito en este momento", indica Beenhakker.

lunes, 8 de julio de 2013

El nuevo Club América

CARTAS OCEÁNICAS - POR JOSÉ RAMÓN FERNÁNDEZ GUTIÉRREZ DE QUEVEDO. 

Decidir para quien trabajar es uno de los grandes lujos que pueden darse algunos futbolistas, en tiempos donde el trabajo es un bien escaso más que un derecho, Christian Benítez decidió jugar en Qatar. Para muchos será una decisión materialista que deja a un lado aquello del instinto que debe tener un futbolista para mejorar en competencia, la liga qatarí no representa ningún estímulo deportivo, sin embargo, soluciona de un plumazo el futuro del jugador, no le faltará dinero el resto de su vida y además, deja una buena cantidad en la caja del club. Un servicio completo de Benítez para el América, que vendió a su delantero al equipo que más pagó. El negocio salió redondo, nada qué cuestionar. Al contrario, la operación del América en el caso Benítez, salvo alguna sorpresa con su traspaso, ha sido impecable. De esto se trata también el juego, comprar y vender cartas de jugadores por más indignante que algunos parezca, es lo que en realidad mantiene al futbol; mucho más que los derechos de televisión, el patrocinio o cualquier estrategia de marketing. América que toda su vida ha sido un buen comprador y un pésimo vendedor, cierra con este acuerdo una materia que tenía pendiente: ganar dinero. Subsidiado por Televisa como cualquier contenido de su pantalla, tuvo siempre como cliente de mostrador al Necaxa, única alternativa para intercambiar futbolistas y repartir costos. Los ingresos del Club América en los últimos años apenas han servido para cubrir ciertos gastos. Como equipo de futbol no es rentable, sin embargo, como pieza clave de un grupo de medios ha sido estratégico. Ahora con la venta de Benítez, Diego Reyes y los que sigan, las cuentas empezarán a cuadrar. En el viejo América están cambiando las cosas.


jueves, 30 de mayo de 2013

La nueva culpa de Layún.

Por Luis García para el Diario Récord.

Miguel Layún, como en toda historieta o cuento, ya sea de ficción o de la vida real, existen roles esenciales para que cualquier novela o trama llegue a buen puerto, y tú, durante mucho tiempo, ejerciste un turbio personaje y el domingo pasado decidiste de forma brutal mutar e interpretar un papel diametralmente opuesto al que venías desarrollando. Tanto el personaje del bueno, guapo y poderoso, como el del malo, incómodo y obscuro se dan en ciertas ocasiones de forma natural, otras muchas, y me atrevería decir que las más, se obligan para que la personalidad del implicado se adapte o quepa en la necesaria representación del bienhechor y el forajido, cuando todos sabemos que el luminoso posee matices sombríos y el perverso posee momentos de caridad.

En ti reconozco una fantástica y envidiable capacidad de no hacer caso a lo que señala el entorno, a desterrar juicios sin sustento, cuentas con una gruesa coraza la cual impide que ataques y loas sean filtradas de sensata manera. Posees una de las mejores virtudes que cualquier ser humano debiera tener: te sabes reír de ti mismo; entiendes como pocos que nada es tan grave, con tu medular concurso en la final nos has gritado a todos que las salubres circunstancias como los groseros tumbos son parte inherente de la vida laboral. Nos has recordado de forma contundente que todo pasa, que nada es permanente, que la fortuna como la depresión pueden irrumpir juntas el mismo día y no pasa nada. Ayer en el programa de Deporte Caliente te pregunté y te pedí que nos adentraras en tus emociones en esos metros que separan el medio campo del punto penal en donde definiste la final, qué pensabas, qué sentiste, y tu exquisita respuesta fue: la pelota es tan chica que seguramente encontrará un recoveco por donde colarse a la portería, pues bien, así fue, y sin importarme un comino quien resultó campeón, celebro tu contestación, pero más celebro tu desparpajo. No te conozco profundamente, pero que le pasen cosas buenas a hombres como tu sencillamente lo aplaudo y me gusta, no puedo hablar de merecimientos, insisto, te desconozco en el día a día, pero lo que puedo leer, escuchar y vibrar de ti, es que eres un hombre a carta cabal, con miserias y bondades como cualquier hijo de vecino y que este violento brinco del antihéroe al héroe de la película no le pudo venir a nadie mejor que a ti. Como mencionaste en la entrevista que le regalaste a Felipe Morales de Azteca Deportes, el domingo fue un parte aguas en tu transitar en el futbol, pero estoy cierto que las altas que hoy vives como las bajas que viviste y podrías volver a sentir, las asimilarás con suma sabiduría como has hecho con cada paso de tu carrera.


martes, 28 de mayo de 2013

Y por eso me gusta tanto el futbol

No viene al caso hacer esta columna como siempre, hablando brevemente de los diferentes sucesos de la semana. Ahora sólo hay un tema: el partido del domingo en la noche. No viene al caso mencionar la redención de Robben o el paso de Neymar al Barcelona. Hoy no.


Nunca, en todos mi años de aficionado, había vivido momentos como los de esta Final. El América, un equipo al que se le acusa de todo —y en ocasiones merecidamente— mostró un carácter que no le conocíamos, un espíritu que no se ve con frecuencia en nuestro futbol. Nunca se rindió. Nunca hizo otra cosa que buscar el título. Y al final recibió una recompensa que los ahí reunidos, en el Coloso, creímos que no llegaría nunca. En casi 180 minutos las Águilas habían demostrado que no tenían idea de cómo meterle un gol al Cruz Azul y en particular a Corona. Tiraban balonazos inútiles desde las bandas hacia el centro del área que la defensa fácilmente reventaba. Buscaban a Benítez con pases que en la NFL se conocen como “Ave María”, pero el goleador estaba mejor resguardado que Obama cuando nos visitó. Sin embargo, los jugadores del América compensaron su falta de claridad con con enjundia, con agallas. No les afectó en lo anímico tener dos goles en contra o un jugador menos en la cancha. Tampoco que el árbitro estuviera tomando pésimas decisiones en su contra (por cierto ¿Torrado tiene fuero, o como explican que se le permita patear tanto?). Ellos no se rindieron hasta conseguir el objetivo anhelado.

Me da la impresión que lo que le sobró a los de Herrera es justo lo que le faltó a su rival, que prefirió aguantar atrás, esperando un contragolpe que le ayudara a asegurar el título. El Cruz Azul jugó como visitante en el Azteca pero también en su casa. Practicó un futbol ratonero. Especuló, pensando que ese era el camino para acabar con la sequía. Su técnico rápidamente sacó de la cancha a su jugador amonestado, evitando que otra tarjeta pudiera poner en igualdad de circunstancias el partido. Otros de sus jugadores fingieron faltas y lesiones sin pudor alguno, buscando sacar tajada. Hoy sabemos que de nada eso les sirvió. Que equivocaron el plan. Que la escuela de pensamiento y estrategia Raúl Arias no siempre arroja resultados favorables a sus adeptos. Y mientras todo esto ocurría, yo estaba como noventa y tantas mil personas en el Estadio Azteca, pensando que ya no iba a pasar nada. Me acordaba de una Final a la que me llevó mi padre hace muchos años en la que perdió el equipo al que le iba de niño, justamente contra La Máquina. Yo tenía seis años y me resultó tan fuerte la desilusión de aquella ocasión que cambié de equipo. Desde entonces soy americanista.

En el minuto 85 estaba seguro que mi equipo iba perder. Pero a diferencia de otras ocasiones no sentía el enojo que acompaña a los resultados adversos. Al contrario, me daba gusto que el equipo se hubiera entregado así. Se puede perder con dignidad. La porra del Cruz Azul celebraba como si el hechizo ya se hubiera roto. Bailaban, brincaban y entonaban el “Cielito lindo” a todo pulmón. En eso cayó el primer gol y nos animamos los americanistas. La persistencia empezaba a dar frutos, aunque quizá demasiado tarde. Lo que pasó a continuación fue vertiginoso. Un córner. Otro. El remate de Moisés. El gol. La locura en el estadio. El silencio en la cabecera cruzazulina. Un vecino de asiento, entusiasta de los azules, con la voz quebrada decía “No puede ser, otra vez, no”. Este señor ya anticipaba el desenlace.

El América pudo haber ganado en los tiempos extras, pero no lo hizo. A los penales la Máquina llegó abatida. Los tiros fueron mero trámite. Una vez maá hizo acto de presencia el eterno subcampeón. El frustrazul. El hazmerreir de las demás aficiones.

Por eso me gusta tanto el futbol. Por el final de este partido. Por que más allá de sus directivos, de su política, de sus multidueños, de los árbitros incompetentes, de los técnicos timoratos, es capaz de darnos minutos de emoción pura y sin diluir que hacen que todo lo demás valga la pena. Hay campeón.

Por Rulo para el Diario Récord.

El campeonato del América tiene un héroe desconocido

Este título debe ser aprovechado para el reposicionamiento del América en el futbol mexicano. La forma en la que ganó su undécima estrella es la que marca a los equipos en su historia deportiva. Toda la ineficacia ofensiva que vivieron por la mala versión del ‘catenaccio’ a la Guillermo Vázquez, se convirtió en gloria deportiva en cuestión de segundos.

Deben los directivos sacarle provecho porque el América volvió a ser el equipo que siempre necesita ser, porque el futbol mexicano necesita este tipo de partidos y porque el futbol se reivindicó en el Azteca el domingo por la noche, pese a la pésima actuación de un árbitro que primero acuchillo al América, pero que después por ineptitud no marcó dos faltas claras que fueron producto de los dos goles del ahora campeón.


Fue un fin de semana inolvidable para el futbol, lo que sucedió en Wembley en una Final pocas veces vista en Europa por la ambición de ambos equipos, y la noche mágica en el Azteca con un partido sui generis, pero de alta dosis de emotividad.

Los aficionados al Cruz Azul deben estar furiosos con Guillermo Vázquez, su postura defensiva más con tintes de cobardía que de una estrategia coherente los llevo al precipicio. Un equipo que no se atreva a atacar difícilmente ganará, y aunque estuvo a 30 segundos de hacerlo, no lo consumó y eso es un rotundo fracaso, pero sobre todo una alta frustración para un equipo que no puede seguir teniendo este tipo de derrotas. 10 finales consecutivas perdidas, 16 años sin el campeonato de Liga no se borra por ganar la CopaMX, que si bien fue importante para la institución e hizo despertar a un equipo que parecía desahuciado, lo de la noche del domingo es un golpazo.


¿Quién asumirá la responsabilidad de la dirección técnica en Cruz Azul? Está claro que Memo Vázquez no debe continuar y mucho menos con los planes de la directiva que tratarán de colocar a Mario Trejo en la dirección deportiva. ¿Quién es el entrenador que sepa ganar las finales? ¿A quién le confiará Guillermo Álvarez a su golpeado equipo?

Una clase de poderío mental que le propinó el América al Cruz Azul, pero la clave del primer campeonato de Miguel Herrera me parece se debe a José Rangel, un hombre que sin reflectores logró lo mejor que tiene este equipo: la condición física. Impresionante fue observar a 10 hombres que llegaran con ese ritmo y fortaleza a los tiempos extra. Rangel está con Miguel Herrera desde el año 2002, y por su capacidad será difícil que algún día se separen.

Es mejor seguir pensando en la final del futbol mexicano que en los cambios de franquicias por todo el país. Es mejor seguir pensando en esos últimos minutos en el Azteca que en lo que empezará a vivir desde hoy la Selección Nacional que se mete a dos plazas realmente complejas, como Kingston y Panamá, pasando por una escala en Houston contra el Campeón de Africa.

Los más de 32 puntos de rating que tuvo la Final son más que justificados, porque el domingo los aficionados en este país, sea quien sea su favorito, odien o quieran al América, disfrutaron de algo maravilloso, de esos partidos que nos recuerdan porqué nos gusta tanto este deporte.

Los malditos 30 segundos de la historia del Cruz Azul se convirtieron en los 30 segundos más gloriosos de la historia del América.


Por Gerardo Velázquez de León para el Diario Récord.

Sencillamente épica

A própósito de...
FINAL
Histórica, emocionante e inolvidable; así será recordada la Final entre América y Cruz Azul, misma que podría llenar libros y programas describiendo las sensaciones que experimentamos quienes fuimos observadores durante esas tres horas, y no se diga los protagonistas del partido más emotivo en muchos años.
Noche de contrastes y enseñanzas, porque nada hay como el triunfo, mientras que, “del plato a la boca se cae la sopa”, y esto no se acaba…hasta que se acaba.
Ignoro cuánto dinero haya utilizado Televisa en toda su historia para pagar a los guionistas de sus más exitosas novelas, pero estoy convencido que, ni el mejor de los argumentos igualaría la tensión y desenlace que el destino les hizo vivir en el Azteca la noche del domingo.
Con roles de antagónicos, villanos, héroes, actores de reparto y un final con llanto, besos, abrazos, risas y sudor. Escenas no actuadas que ya han pasado a la memoria eterna del futbol mexicano.
Y estoy convencido de que pocas veces (o tal vez nunca) los americanistas volverán a vibrar con algo similar.
Lo dijo... Peláez
“El piojo es un chin...” y momentos después en el vestidor también el dueño del equipo Emilio Azcárraga se subió a una banca y llamó al técnico para felicitarlo. “Por sus hue...”. Se vale cuando la pasión del futbol rebasa investiduras.
Mientras en el otro vestuario el utilero escondía las playeras de “Cruz Azul Campeón de Liga”, que de nuevo se quedarán sin estrenar.
La trivia...
¿Qué les habrá dicho Herrera al medio tiempo cuando tenían todo en contra?
Del mundo...
No tengo duda que ha sido el partido de la liga mexicana más cubierto por la televisión en toda la historia. Cientos de cámaras ubicadas en cualquier posición, enlaces dentro y fuera del estadio, helicópteros, lentes que volaban, transmisiones por la multiplataforma, el canal 2, 9, TDN, narraciones alternativas, redes sociales, internet y programas previos incluso de sus competidores Fox Sports, TVC Deportes y ESPN. Nunca jamás antes hubo tanto despliegue.
La fecha...
El domingo 14 de mayo del 2006, Pachuca caía 3-1 ante Chivas en el Hidalgo y con ello quedaba eliminado en la Semifinal de vuelta del Clausura. En el minuto 93 los Tuzos cobran una falta, Calero se agrega para rematar y entre él y Aquivaldo consiguen un emocionante gol. Curioso que de nuevo Mosquera y su arquero hayan tenido que ver con otra resurrección.
El chisme...
Hace un par de meses escribí una columna dedicada a Miguel Layún en la que di mi punto de vista sobre lo que consideraba una cacería injusta y el “#todoesculpadelayun”.
Días después su padre del mismo nombre y director de una agencia de publicidad en Córdoba Veracruz me escribió un emotivo agradecimiento y de él me acorde la noche del domingo. Esa familia ha aguantado de todo.
Mi queja...
Las escenas ahí se quedan. La cancha lluviosa, el lleno total, las atajadas espectaculares de Corona, una expulsión injusta para Molina, el profesionalismo de Chaco que no quiso salir, un tercer gol celeste que de milagro no entró, el coraje del América que nunca se dobló, la locura manifiesta del Piojo, el llanto cruzazulino en la premiación, la actitud del ‘señorón’ Perea felicitando al Campeón, el vuelo de ‘palomita’ de Moisés, la celebración pasional de Azcárraga... todo, todo se debe quedar en la película de este juego. No hay desperdicio en la cinta… ¡Las hazañas aún existen!.

POR ANTONIO MORENO PARA EL DIARIO RÉCORD. 

La final

1. Héroes y Villanos
Con la equívoca facilidad que se tiene en el futbol de creer que sólo sirve ganar y todo lo demás es desechable, los americanistas deben ser aplaudidos sin pudor, pero también los de enfrente, los caídos, el Cruz Azul, tienen que ser reconocidos. Lo anterior lo redacté en mi Twitter y penosamente constaté que, en efecto, sólo ganar es válido, cosa a la que me seguiré oponiendo. De paso, recibí las correspondientes mentadas que en este saleroso recinto son tema común.

Alguna vez, una buena amiga, Fernanda Solórzano, experta en cine y en varios tópicos más, me dijo cuando trabajamos juntos en Hechos AM en relación a las agresiones vía Internet: “los resentidos siempre han existido, las redes sociales sólo los hacen más visibles”. Cuánta verdad, pero entendiendo que resulta imposible debatir ideas y propuestas con el mínimo respeto, por lo pronto seguiré inmerso en este pintoresco universo.

Pasando al juego y a su novelesco desenlace, la historia suele cobijar al vencedor y destaza al vencido; no lo comparto por lo que trataré de no tropezar en este barato agujero. El América fue un justo vencedor, de eso no existe duda; cuando se le terminaron los argumentos futbolísticos, se abrazó al corazón, fue voraz, empujó como pudo y terminó atropellando a su enemigo. Durante largos pasajes del duelo estuvo confundido, no supo cómo lastimar, cómo atacar con atingencia, se topó con un remate tuyo, Aquivaldo Mosquera, que desató una fiereza que resultaría insostenible. Este América Campeón, guardando las distancias, arañó la esencia de su honorable pasado, me recordó a aquellos equipos americanistas del ayer que tenían que ser liquidados, porque si nos los aniquilabas, te terminaban asfixiando sin que pudieras detenerlos. Este tipo de rebeliones, de revueltas, insisto, fundamentadas en la emoción, son fantásticas, son historia de éxito que no sólo serán remembradas por levantar la Copa, si no por el cómo lo lograron; el corazón en un puño y la certeza de ganar en la otra mano.


El americanismo debe sentirse sumamente orgulloso de este campeonato, volvieron del averno para sentarse en el trono y eso sólo está destinado para muy pocos, hombres privilegiados que saben asimilar las circunstancias amargas, sabedores de que siempre existirá un reducto para revertir las tendencias, por más sombrías que éstas sean.

Del otro lado, una entidad en la que el dolor es parte inherente de su reciente pasado, pero que también se levantó de la muerte hace algunos meses, que se reinventó cuando todos los daban por fenecido. Un club que es asiduo a las finales, y por supuesto, existen dos lecturas para esto, la primera es que no saben ganar; la otra es que siempre están, a cual se le pretende dar más mérito; es cuestión de opinión, dirían los puristas. Es por lo anterior que mencionar que todo lo realizado por Cruz Azul es bazofia, me parece terriblemente irresponsable. Culpar al mal fario de esta malaria también sería errado, tuvieron tres opciones claras de gol para finiquitar el asunto; un par a tu cargo, Pablo Barrera; en una de ellas tuviste solo a Javier Orozco dentro del área pero nunca te diste cuenta; tu falla, Teófilo Gutiérrez, fue inverosímil, ésas se meten con la cara si es necesario. En los dos goles en contra, primero tú. Julio César Domínguez, la dejas pasar como torero; y en la última tú, Alejandro Castro, atacaste mal la pelota por estar mal parado. Todas, acciones de juego, no volados, así que saquemos la mala fortuna de la ecuación.

Mención aparte merecen los porteros: tú, Moisés Muñoz, que durante mucho tiempo de tu carrera naufragaste en la inopia, por fin das un golpe de autoridad y te conviertes en figura, en salvador, en referente. Por tu parte, Jesús Corona, qué más se te puede pedir, un personaje como tú que le salvó la vida múltiples ocasiones a los suyos y que los mantuvo en la pelea hasta el final; ambos en esta historia tienen un pequeño estrado reservado, entendiendo la lógica alegría por un lado y la obvia desazón por el otro.

Como conclusión, gracias a la pelota que nos volvió sacudir la médula, este tipo de novelas le hacen muy bien a un maltrecho futbol mexicano; insisto, gracias América por tu bravura, y también gracias, Cruz Azul, por siempre rozar instancias mayúsculas.

POR LUIS GARCÍA PARA EL DIARIO RÉCORD. 

lunes, 27 de mayo de 2013

Ganó el "valiente"...Perdió el "cobarde"

No hay otra forma de encontrar las explicaciones al colofón que propuso el torneo mexicano. El América es un muy digno campeón que merece el reconocimiento de la lucha, la entrega y la pasión que le imprimió a la cancha. Y Cruz Azul debe aceptar el descredito y el deshonor de un equipo que volvió a temblar en los momentos más importantes. En medio de esa "tragicomedia", una imagen que el futbol mexicano promete guardar en los sitios más exclusivos de su historia.


CIUDAD DE MÉXICO .- Al final de la noche parece muy fácil de explicar: El "valiente" derrotó al "cobarde". Entre la osadía de uno y la cobardía del otro, el futbol mexicano vivió de una jornada emotiva, dramática y épica. Y mientras el undécimo mandamiento terminaba de cumplirse para uno de los clubes más populares y ganadores de México, los "demonios" del pasado volvían a irrumpir en una tragedia de tonos azules. Más allá de la noche mágica, pasional, espectacular, bajo una lluvia que se confundía con las lágrimas de los emocionados aficionados, valdría la pena repartir las responsabilidades de lo que supone ser un digno campeón y de un muy indigno sub-campeón.

Empecemos por el campeón. El América merece el crédito de un equipo que jamás bajó los brazos, que peleó contra la adversidad de un hombre menos, que sin brillantez futbolística acudió al musculo más importante que tiene que tener el ser humano y el futbolista: el corazón.

El América fue un reflejo de su entrenador: gallardo, arrojado, valiente, inspirador de una proeza. El América recuperó el testamento de sus antepasados, aquella sangre que hervía en su interior y que bajo el canto del "Vamos&Vamos América" era y es capaz de todo. El América volvió, por momentos, a su grandeza antigua. "Yo hago el primero, el estadio hace el segundo". Y no acudió a sus rostros más emblemáticos. No fue Benitez, no fue Jiménez, no fue Sambueza. La proeza se produjo desde las entrañas de Layun y desde el espíritu de Moisés Muñoz que terminó de atestar el golpe emocional que todo un estadio esperaba.

El América consiguió además una de esas proezas que terminan atrapando y convenciendo al aficionado que ese es el equipo que deben seguir que es el equipo que "deben odiar más". Cruz Azul fue otra vez un "pecho frio". Le dieron el trofeo, lo tomo, lo pateo y lo tiro a la basura. De inicio, el técnico enseño sus cartas: mientras nosotros discutíamos si utilizaría a "Chuleta" o a Pavone, él decidió colocar a un tercer contención como Israel Castro. Y después, Cruz Azul jugo con fuego. Tuvo para aniquilar la eliminatoria, para gritárselo en su cara al América, para dar la vuelta olímpica en la cancha del odiado rival y no lo hizo, no lo hizo porque se murió de miedo, tembló, se volvió un equipo timorato y cobarde. Cruz Azul no tuvo más de lo que en realidad merecía porque ganar un título bajo el estilo que propuso no habría sido coherente.

El futbol volvió a brindarnos la oportunidad de sentir, de emocionarnos, de gozar, de llorar. La imagen de la noche húmeda en el Azteca quedara a la perpetuidad en una de las finales más vibrantes de la historia. El futbol nos mostró que también que la parte mental siempre será más importante que la parte futbolística. Y el futbol nos brindó también una lección de vida: aquel que toma decisiones valientes, que lucha, que jamás baja los brazos y que alienta hasta el último suspiro del corazón, terminara bañado en la gloria.

POR DAVID FAITELSON PARA ESPN

Más que un título

Por Adrián Vargas para Tiempo Real.

América ganó algo más que su undécimo campeonato. Ganó algo que sólo se obtiene cuando se pone el corazón por delante, cuando nunca se bajan los brazos, cuando se vencen las adversidades, cuando se lucha incansablemente por alcanzar la luz aunque el panorama sea oscuro y tenebroso. América ganó respeto, admiración y hasta credibilidad, y eso es mucho más valioso que un trofeo.


Con razón o no, a través de los años, algunos logros del América fueron cuestionados. Aquella Final frente a Pumas, con el penosamente célebre arbitraje de Joaquín Urrea, o ésa en la que vencieron a su “hermano” Necaxa, son sólo algunos ejemplos. Pero hoy, nadie, ni el más recalcitrante antiamericanista, pueden poner en duda este increíble título. Por el contrario, hay que aplaudirle y agradecerle por tan magnífica actuación.

Porque lo vi, lo creo y sigo admirado de los jugadores del América. Faltaban sólo dos minutos para que acabara el tiempo regular, jugaban desde el minuto 13 con un hombre menos, habían rebotado en la defensa del Cruz Azul durante 178 minutos y necesitaban dos goles para mantenerse con vida… ¡Y lo lograron! Y por si fuera poco, en los tiempos extra, agigantados por tan memorable hazaña, fueron por más, y de no ser por Corona, hubieran rematado la obra con anticipación. En los penales, su corazón, su carácter y sus piernas se mantuvieron fuertes y fueron recompensados con justicia.

Proezas como la que vimos y, en cierta forma, vivimos este inolvidable domingo 26 de mayo de 2013 son el claro ejemplo de la verdadera grandeza. No son necesarias las campañas publicitarias “Ódiame más” o “América es grande, muy grande”, que en nada ayudan a construir mejores aficionados al futbol. América es grande por partidos como éste, no por fanfarronerías.

¡Felicidades, América! ¡Eres un gran Campeón, nada ni nadie puede demeritarte!

Disfrútenlo

La nación americanista amanece hoy con 11 estrellas en su historial. 11 títulos que pueden presumir a toda ley, con una camiseta empapada de esfuerzo, de coraje, de amor a sus colores. Lo que vimos anoche en el Azteca puede ser, si se lo proponen, el comienzo de una época, porque éstas son justamente las historias que hacen grande a un equipo.


América llegó muerto al minuto 88 y sacó fortaleza de donde no había. Su gente comenzaba a abandonar el estadio, los gritos de apoyo cada vez eran más débiles y en lo alto, la cabecera sur de La Sangre entonaba el ‘Canta y no llores’. Era el marco ideal para que los cementeros acabaran con su sequía punzante de títulos. Pero como en una película de drama, una caprichosa vuelta de tuerca cambió todo y modificó el guión, dejando a todos pasmados. Pero como esto no podía terminar así de simple, apareció el vuelo de Moisés Muñoz que iba para las manos de Corona, pero antes fue desviado por Castro provocando el delirio águila.


Y luego, como esto no podía terminar así como así, se fueron a penaltis y el paroxismo llegó con la conquista desde los 11 pasos. Cruz Azul estaba noqueado desde el gol de Muñoz y en la tanda sólo confirmamos lo que era evidente desde la tribuna. El golpe era mortal, sólo fue cosa de esperar al último aliento de vida.


Estuve en el estadio y fui testigo de una explosión que creo jamás había tenido el americanismo, porque nunca habían ganado un título con tal agonía, en ninguno de sus campeonatos previos habían llegado a instancias semejantes, por eso el estruendo del Coloso fue brutal.


Bien Miguel, bien ganado, es tu primer campeonato y te debe saber a gloria. Bien por todos los jugadores, porque supieron sobreponerse al duro golpe de recibir una expulsión temprana y un gol que parecía sepultarlos. Eso es carácter y América lo tiene.


De Cruz Azul, sigo insistiendo como lo he hecho desde siempre, que esto no es de maldiciones, tampoco de embrujos o karmas. Este es un gran equipo que necesita trabajar en lo mental para saberse ganador, de lo contrario vendrán una y mil Finales y las va a perder, pero sólo ellos pueden revertirlo.


Qué ironías, estuvieron a 30 segundos de ser el Campeonísimo del futbol mexicano y acabaron como el “subcampeonísimo” que tanto punza en el amor de sus aficionados.


POR VÍCTOR EDÚ, PARA EL DÍARIO RÉCORD. 

Los malditos y benditos 30 segundos finales

La historia del eterno subcampeón del futbol mexicano se refina con inusitadas escenas de dolor. Cruz Azul no sólo pierde siempre el partido decisivo para ganar el título de Liga, sino que lo pierde apelando al guión más estrambótico, uno que pone a sus seguidores al borde de la extinción de su afición por sus colores.


En tiempo de compensación, en los últimos 30 segundos del partido, el América les empató un partido en el que regodeaban su control, en el que se veían absolutamente dueños de los tiempos y, sí, del ansiado campeonato.
Lo que sigue, si se lo ve en términos dramáticos para los cruzazulinos es un abismo, un riesgoso precipicio que invita a votarlo todo antes que recorrerlo otra vez, algo que obliga a olvidarse del futbol durante lo que quede de vida. Pero no, pocos optarán por dar ese salto. Ahí seguirán, sobrevivientes estoicos de cinco finales desperdiciadas después de aquella del 97 en la que sí pudieron vencer al León.

Y al América, digno y merecido campeón, le seguirá la fama del león herido y valiente que supo sobreponerse para encaramarse, nuevamente en su propia gloria, venciendo a un enemigo que le contaba ya los segundos finales de su muerte.

La Final jugada anoche en el Estadio Azteca tiene un mensaje complejo y profundo. Fue un partido escrito para sumir al perdedor en un hoyo espantoso y para proyectar al ganador a un verdadero olimpo. Esos 30 segundos que le faltaron al Cruz Azul para coronarse y desterrar verdaderamente sus maldiciones... Esos 30 segundos de los que se agarró el América para renacer como un verdadero grande.

Qué destino el de unos y otros. Anoche hubo un solo ganador, que no venga con cuentos distintos nadie. Vamos a ver hasta donde vuela el ánimo americanista y hasta dónde hay que ir a rescatar, hasta que nivel del infierno, el derrotismo cementero.


twitter@rocampo
rafael.ocampo@milenio.com
Por Rafael Ocampo para La Afición.