martes, 25 de enero de 2011

La reconstrucción del América

Si un equipo que apostó por la continuidad de su entrenador y la de sus principales figuras empieza el campeonato con dos derrotas de local y un sufrido empate de visitante, es que algo anda muy mal.

Lo que seguiría con ese equipo, en cualquier Liga del mundo, aún las de carácter amateur, es una revisión de sus problemas, una autocrítica al mismo tiempo y, por supuesto, una serie de decisiones que ataquen los problemas de raíz.

Pero no en el América. Aquí lo única respuesta de parte del entrenador, el máximo responsable de lo que pasa en la cancha, son una retahíla de pretextos absurdos. Y de la directiva: un ominoso silencio.

Los proyectos exitosos están regidos, acompañados, originados por decisiones acertadas. No hay procesos perfectos pero sí las herramientas para modificar los rumbos equivocados.

Hay razones suficientes, casi contundentes, para concluir que Manuel Lapuente no es el entrenador que requiere el América. Algo pasa con él, sin que esto quiera decir que no se puedan y deban señalar a otros responsables. Y es que el ex seleccionador nacional, uno de los entrenadores más ganadores de nuestro futbol, estaba prácticamente retirado.

Yo no he visto, en su regreso al América, a un Lapuente motivador y motivado, activo en la exigencia a sus jugadores desde su zona técnica. Otra cosa son sus rollos, prolíficos y lógicos, pero utilizados casi siempre para intentar explicar derrotas ante competidores mucho más pobres y menos armados.

El América tiene que encontrar un nuevo entrenador. Mientras más rápido lo haga, mejor. Y también tiene que pensar en nuevos refuerzos, unos que tendrían que llegar en junio y julio próximos.

Vicente Sánchez, Aquivaldo Mosquera, Pavel Pardo y algunos otros veteranos no parece que podrán llegar de nueva cuenta a aquello que fueron. Y si no son como mínimo esos que se fueron al futbol europeo, pues no sirven para los propósitos de este club.

twitter@rocampo

Ironías del destino

Qué pena que los últimos días de don Panchito Hernández hayan sido con este remedo del América campeón. Por Pablo Carrillo.

Muy temprano la mañana de ayer se daba a conocer la noticia del fallecimiento de don Panchito Hernández.
Como todo fallecimiento, la tristeza por la pérdida de un ser humano es evidente, más aún entre los seres cercanos.
Don Panchito era, a decir de quienes lo conocieron, un ser que se daba a querer por casi todos los que le rodeaban. Por lo que hace a su trayectoria profesional, los números hablan por sí solos. Todo un triunfador.
Panchito Hernández era, sin dudarlo, el hombre de confianza de don Guillermo Cañedo para operar la oficina y establecer los vínculos con el cuerpo técnico así como la contratación de jugadores extranjeros.
No cabe duda que el enorme tino de Emilio Azcárraga Milmo de nombrar a Cañedo como su hombre para manejar el futbol, y éste, a su vez, para operar al equipo a Panchito, resultó una fórmula ganadora. Sin duda que la gran afición, por cierto hoy un tanto diezmada, al América, precisamente se logró en ese tiempo.
Qué pena que los últimos días de don Panchito hayan sido con este remedo del América campeón, aquel equipo que con el apoyo de una enorme empresa de medios cambio las tendencias de afición en este país.
Los problemas que hoy se viven en el equipo de los amores de don Panchito nos hablan de todo lo contrario a lo sucedido en su tiempo; decisiones equivocadas, ejecutivos en cargos deportivos para los que parecen no estar capacitados y un sinnúmero de traspiés que hoy tienen hundido a este importante equipo.
Nada hubiese sido mejor que homenajear a tan importante personaje en el destino del equipo azulcrema, que transitar por un momento de grandeza.
Lamentable también la trágica muerte de el matador aguascalentense José María Luévano.
Una buena persona, además de un buen torero, que por esos vaivénes de la profesión, que decidió casi desde niño, no le permitieron llegar hasta lo más alto de la gran escarpada taurina.
Luévano tenía una personalidad muy seria dentro del ruedo, en su momento era una promesa muy sólida para ocupar un sitio entre las figuras de época, se quedó siempre muy cerca de serlo, sin embargo, aún en los tiempos complejos nunca perdió la ilusión por llega a ser una gran figura del toreo.
Lo más lamentable es que deja a una viuda con un pequeñito de tan sólo cuatro días de nacido, una tristeza. Me decía el gran piloto de autos, Rogelio López, también de Aguascalientes, esta mañana a través de Twitter; "que ironías del destino, hace ocho años este día falleció mi padre (también piloto de carreras), que apoderó a Luévano en sus inicios".

Ironías del destino.

Constructor de campeones

Panchito Hernández fue uno de los mejores directivos en México
Por Ricardo Salzar


El lunes nos despertamos con la penosa noticia del sensible fallecimiento de Panchito Hernández (1927-2011), uno de los directivos más ejemplares, no nada más del América, sino de toda la historia del futbol mexicano. Quise hacer la colección americanista de los diez mejores, pero no alcanzó: Germán Nuñez Cortina, Guillermo Gómez Agazápalo, César Martino, Guillermo Cañedo, Florencio Domínguez y párele de contar con Francisco Hernández.
Don Panchito fue jugador, entrenador y directivo. Uno de los últimos secretarios técnicos, puesto que ha sido sustituido en todos los clubes por el flamante vicepresidente deportivo, que se ha convertido en una pieza operativa clave para hacer grandes negocios con la transferencia de jugadores y pocos lograron la construcción de un campeón.
En la era de Panchito, de 1969 a 1994, el América contrató a 55 jugadores extranjeros, la mayoría de ellos de calidad que respondieron a las exigencias, aunque uno que otro le salió petardo como los casos de Ayres, Jader, Luis Fernando, Biónico o Beto Cruz. En cambio, le respondieron: Carlos Reinoso, Eduardo Cremasco, Roberto Hodge, Osvaldo Castro, Gustavo León, John Kerre, Miguel Ángel Cornero, Hugo Kiese, Osvaldo Faria, Héctor Miguel Zelada, Rubén Omar Romano, Nilton Pinheiro Batata, Eduardo Bacas, Norberto Outes, Antonio Carlos Santos, Raúl Amarilla, Edú, Toninho, Óscar Ruggeri y hasta Kalusha y François Omam Biyik, entre muchos otros.
Además, del mercado nacional llevó a Coapa a Guillermo Hernández, Mario Pichojos Pérez, Enrique Borja, Rafael Puente, Antonio de la Torre, Francisco Castrejón, Javier Sánchez Galindo, Cesáreo Victorino, Gonzalo Farfán, Efraín Herrera, Adrián Camacho y Juan Hernández. Entre foráneos y nacionales más las verdaderas fuerzas básicas se construyó un equipo que logró 15 títulos.
Desde que lo jubilaron, sin solicitarlo en 1995, el América no ha sido el mismo, tan es así, que la institución no le pudo rendir una victoria de despedida. Tras la nueva derrota ante los Tigres, los intereses mueven sus influencias para poner a Alfredo Tena en la banca. El capitán necesita más que su furia para levantar al equipo, pero sobre todo, demostrar que sus estrategias han cambiado.
Los americanistas se apasionan y pierden de vista que Alfredo tiene la penosa marca de ocupar cuatro veces el sótano general, a cambio de dos títulos con un porcentaje de efectividad del 46 por ciento en temporada regular, además, en su primera época con las Águilas, las llevó hasta las semifinales de la Copa Libertadores 2000, pero en agosto del mismo año, fue destituido tras caer goleado por el Atlas, 5-1.
Panchito fue el jugador 173 convocado a la Selección Nacional y el número 99 en debutar en un partido internacional. Que en paz descanse.

Aun año del balazo; "Salvador volvió a nacer": Dionisio Cabañas

La familia de Salvador recordó con tristeza el balazo que recibió hace un año. Dionisio Cabañas, padre de "Chava", manifestó en una entrevista su pesar al conmemorarse este martes un año del trágico episodio. "Salvador volvió a nacer, es un niño otra vez, por eso estamos felices ahora de que está con nosotros. Hace bromas con su mamá, con sus hermanos, todos los días, y ese es nuestro orgullo".

Año trágico: “Pasamos un año terrible porque primero ese señor, en quien confiábamos demasiado, nos hizo lo que hizo. No era que le interesaba la vida de Salvador o qué, solo le importaba la plata. Apenas Salvador salió de terapia intensiva y él ya venía con papeles tras papeles para hacerle firmar. González nos mintió diciendo que cuando pasó el atentado ni pasaje no compró para que nosotros podamos ir a ver a Cabañas, fue gracias al intendente de Itauguá, Luis Salinas, que pudimos viajar para verle”, dijo refiriéndose a José María González.

Indicó que la madre de Salvador Cabañas ya intuía las intenciones de González, y que incluso llegó a advertirle al futbolista sobre su duda. Sobre el trato del Club América, también criticó al mismo diciendo que solo le importaba la plata y no la vida de su hijo.

SU REGRESO EN CUATRO MESES.
“Dentro de tres o cuatro meses, Salvador va a volver a la cancha y va a demostrar a la afición deportiva lo que vale la familia y para demostrar a la gente que tanto mal le hizo”, dijo Dionisio Cabañas.

El mismo lamentó tantas injusticias que cometió José María González contra su hijo y aclaró que lo único que exige es lo que le pertenece a la familia. “Nosotros pedimos lo que es nuestro nomás”, finalizó.

Sentencia en el aire

Por Javier Alarcon

Debo confesar que nunca ha sido fácil desdoblar la realidad con juicios ecuánimes, ni en este ni en cualquier otro género periodístico. Lo que se encuentra mal, es muy fácil ponerlo peor con unas líneas. Lo bueno se vuelve escurridizamente extraordinario a la hora que fluyen los adjetivos. Ahí se significan encantadores algunos periodistas, a la hora de hacer una equilibrada disección de lo bueno y lo malo, porque los extremos sólo existen en el cielo y el infierno, y aún no se puede verificar su existencia racionalmente.

Manuel Lapuente no necesita defensa; tiene tantos logros que su penoso paso presente por el América no será capaz de empalidecer su leyenda. Sólo su propio análisis podrá reconocer capacidad de reacción en sus jugadores. Es lógico que se aferre al puesto un ganador. La experiencia le dice que ha sabido elegir entre varios caminos para encauzar oportunamente a sus equipos.

Hoy el cronómetro lo ha colocado en tiempo de reposición. Quitarlo mañana puede hacer que algunos jugadores inconformes con sus métodos empujen a una plantilla llena de calidad, pero también de ansiedad. Pero es igualmente probable que al quitarlo todo cambie para no cambiar. Esa es la disyuntiva en la que supongo se encuentra la dirigencia americanista.

Sensibles a tanta inconformidad y asientos vacíos en los estadios como conscientes de que el torneo está echando a andar y que las salidas de emergencia no siempre te ponen a salvo; al contrario, a veces lo que hay al final de ellas es un precipicio, la directiva no decide si cortar la cabeza produzca algo más que satisfacer a los hambrientos.

El juego del domingo no ha sido el peor del América en la era Lapuente, aunque lo mostrado no puede ser motivo de orgullo en lo absoluto. De hecho no tuvieron menos méritos que los Tigres. Lapuente no se equivoca al calificar de "accidente" lo que ha pasado el domingo, pero no hace un acto de suficiente honestidad y análisis al explicar porque le pasan tantos accidentes al América cuando pierde 4 de los últimos 5 partidos.

El Atlas es un líder general con todos los méritos, pero nadie puede apostar por ellos al final del camino. De manera que los jugadores de América van a demostrar, no sólo con el sudor, sino con la calidad y continuidad de su presencia colectiva en el campo, qué tanto le están buscando el salvavidas a Manolo o si de plano lo quieren ver hundido.