martes, 17 de agosto de 2010

Martes previo a Queretaro

Matías Vuoso, aceptó que el equipo está en deuda, que por momentos es una escuadra a la que le falta ángel y por ello no ha podido despegar como lo desea. "Por lapsos jugamos muy bien y por momentos parecemos un equipo desangelado, tenemos que ser más inteligentes también, somos jugadores con experiencia y son cosas no tanto del Profe (Manuel Lapuente) sino de las decisiones que nosotros tomemos en la cancha.
Por momentos gustamos y por momentos no, tampoco hay que ser tan pesimistas, no creo que seamos un desastre, tenemos cinco puntos y es obvio que estamos en deuda por la plantilla que tenemos y por lo que representa esta institución.
Es difícil mantener el ritmo que queremos implementar, Manuel es de la idea que presionemos adelante
"

Tal parece que el timonel los obliga a ir al frente, pero los jugadores americanistas, cuando las piernas no dan demasiado, prefieren echarse atrás y sólo atacar por la vía del contragolpe. "Es difícil mantener el ritmo que queremos implementar, Manuel es de la idea que presionemos adelante, que estemos todo el tiempo encima del rival teniendo posibilidad de gol aunque fallemos, sería malo no tenerla, pero creo que eso nos desgasta mucho físicamente, por momentos somos un equipo que contragolpeamos bastante bien, tenemos las dos formas, pero por el momento tenemos que ser más agresivos. (Tenemos que) unificar criterios y saber a lo que vamos a jugar, porque el domingo fuimos un equipo muy largo, tenemos que ser un equipo más compacto".

El americanista sabe que como jugadores tienen que ser "más inteligentes en algunas cosas", corregir los detalles y no fallar tanto cuando están enfrente del marco porque saben que son un equipo de "mucha calidad que cuando la despliega saca diferencia".

Pero las palabras tienen que quedar a un lado y comenzar a hablar con hechos sobre todo ahora que las Águilas buscan su primer triunfo en calidad de visitante, ante un equipo como Querétaro que
"hoy por hoy los puntos marcan que es mejor".

Además, para ellos es necesario cambiar los abucheos por palmas, ganarse una vez más el apoyo de su afición. "La afición paga un boleto y puede expresarse como quiera, pero yo no puedo decir que está bien que abucheen a mis compañeros, yo estoy en la postura del jugador y defenderé a mis compañeros y trabajaré más para que la próxima vez sean aplausos".